VERANO INTERNACIONAL:Cruzando fronteras hacia el éxito

26 | Ago

Debido a la exigencia de la vida diaria y el dinamismo que con ella se presenta, es cada vez más necesario el desarrollar una fuerte capacidad de adaptación al cambio. Las experiencias educativas internacionales ofrecen numerosos beneficios a estudiantes y profesionistas que adquieren cualidades de diversificación y la capacidad de ser competitivos internacionalmente.

El Tecnológico de Monterrey te brinda la oportunidad de estudiar en algunas de las mejores universidades extranjeras del mundo. Los estudiantes comparten las aulas con alumnos de estas universidades, y de muchos otros países, en donde tienen la oportunidad de conocer profesores reconocidos internacionalmente en sus áreas de conocimiento y abrir su panorama a un pensamiento crítico, vanguardista que les otorgue una visión global; aquí una muestra de ello:

“Al hablar de experiencias que transforman vidas, inmediatamente pienso en aquellas que más han dejado una huella en mí, tanto a nivel profesional, como a nivel personal. Una de ellas, base del resto, fue estudiar la carrera de Ingeniería Mecatrónica, que me llevó a buscar especializarme más y encontrar opciones que me hicieran avanzar en mi carrera.

Actualmente, trabajo en Continental como Ingeniero de Desarrollo de Software, y soy parte de un proyecto de plataformas dinámicas que trabajamos con un sistema embebido, lo que para mí significa la oportunidad de sobresalir un poco más en mi área de trabajo y generar conocimiento aplicable en mi empresa.

Para lograr justo eso, sobresalir con trabajo, con conocimiento y con resultados, decidí que era tiempo de estudiar una maestría, y al momento de buscar universidades en dónde prepararme, el TEC me convenció con el perfil de egresado, así como con su programa académico y la modalidad de “Convenio con la Industria”, en donde recibo apoyo por parte del CONACYT y, además,trabajo con problemas reales y personas inmersas en mi industria.

Decidí entonces ingresar a la Maestría en Sistemas Electrónicos en el Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, básicamente por mi perfil. A lo largo de mi carrera como ingeniero mecatrónico, me especialicé en robótica, por lo que la mayoría del tiempo estoy trabajando con microcontroladores o sensores.

Mientras avanzaban las materias del posgrado, tomé una nueva decisión: era el momento de enfrentar un reto mayor, con un alto potencial de especialización y aprendizaje laboral y personal. Así que lo hice, me fui de intercambio a la Universidad La Salle en Barcelona, España.

Decidí tomar un curso que, si bien al principio me pareció que estaba orientado al área de la Maestría en Ciencias de la Computación, y no a la de Sistemas Electrónicos, supe que me sería útil al vincularlo directamente con mis proyectos laborales, que incluyen data science, es decir, análisis de datos de la información que nos arrojan las pruebas de los distintos software y proyectos que utilizamos en el trabajo.

Académicamente, cursé 2 materias, la primera enfocada en redes y la segunda en el uso de Big Data. El reto más grande fue el conocer poco sobre redes, pero lo que más me ayudó fue que la clase partió desde los fundamentos básicos hasta temas avanzados como el uso y generación de protocolos de red. El tema Big Data, aunque también era algo que no era propiamente de mi especialización ni background, me interesó para complementar mi Maestría, y así tener herramientas para orientar lo aprendido con los proyectos que actualmente desarrollamos dentro de Continental.

A nivel personal, el reto más interesante fue viajar solo, sentir que debía iniciar desde cero, sin conocer a nadie. Al llegar a la Universidad de La Salle, la mayoría de mis compañeros eran del programa de Ciencias de la Computación, por lo que, aunque éramos todos alumnos del Tec, realmente no nos conocíamos. Y aunque puede ser intimidante salir de tu círculo para tratar de conocer personas que ya han convivido por varios semestres, me dispuse a integrarme, darme el tiempo de conocer a mis compañeros y estar abierto a hacer nuevos amigos, y hasta echar a andar el networking.

El trabajo fue completamente multidisciplinario. Por un lado, mis compañeros venían de trabajar en otras áreas, especialmente las relacionadas con el desarrollo de software y aplicaciones, y por otro, mi experiencia y conocimiento se enfocaba más en los sistemas embebidos. Como resultado, el equipo tenía una visión más integral, y nuestro conocimiento se complementaba, lo que hacía una dinámica de trabajo más fácil a la hora de realizar proyectos.

Regresé a México muy satisfecho porque, además del conocimiento que adquirí, pude conocer a mis compañeros de Ciencias de la Computación. En una experiencia internacional, creo que una de las cosas más importantes es aprovechar el networking que puedes hacer. Ahora conozco compañeros de otras empresas de software, y sé que, gracias a ese vínculo y la amistad hecha, hay puertas abiertas a compartir ideas o simplemente aprender de otras formas de trabajar.

Una experiencia internacional te deja tantas cosas positivas, que al regresar comienzas a buscar la oportunidad de volverlo a hacer, ya sea para una formación estrictamente relacionada a tu área de expertise, o algo complementario que te brinde una visión más amplia del trabajo, y hasta de la vida.

A mis compañeros de la Maestría en Sistemas Electrónicos, o a cualquier persona que sueña con vivir una experiencia internacional, lo único que les puedo decir es: ¡no lo pienses, hazlo! Es una oportunidad muy valiosa que te fortalecerá en todos los sentidos”.

 

 

Oswaldo González Delgado

Ingeniero Mecatrónico

Estudiante de la Maestría en Sistemas Electrónicos


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