Desarrollo de sistemas embebidos para potenciar la productividad en la agricultura y conectarla al Internet of Things

2 | Dic

La preferencia por los productos inteligentes crece todos los días. Es común que electrodomésticos o accesorios brinden información sobre nuestra agenda, o el tiempo que nos llevará llegar a nuestro destino. Las empresas de base tecnológica se han unido a la demanda, y ahora 9 de cada 10 compañías mexicanas conocen y se adentran en el Internet of Things (IoT), su desarrollo, comercialización y aceptación por parte de los consumidores.

México es punta de lanza en proyectos relacionados con el IoT en Latinoamérica. La demanda de especialistas en datos, profesionales que sepan cómo obtenerlos, almacenarlos y transformarlos es muy alta, pero existen pocos perfiles que sepan conceptualizar un sistema aplicable a las actividades del ser humano y que cuenten con las características específicas que se demandan al construirlo.

Gerardo Carmona, egresado de la primera generación de la Maestría en Sistemas Electrónicos del Tecnológico de Monterrey en Guadalajara, se especializó en desarrollo de software embebido. “El reto hoy en día se encuentra en la programación para sistemas embebidos, ya que es diferente comparado con el desarrollo para una PC, en donde el entorno de desarrollo es más restringido en memoria y procesamiento”.

El objetivo principal del IoT es la interacción de objetos con nuestro mundo físico. Esta premisa es bien conocida por Gerardo, quien después de graduarse de la maestría, se mudó a Estados Unidos y desarrolla software embebido para Genova Technologies en proyectos relacionados con la agricultura, específicamente para tractores.

Carmona terminó su Maestría en Sistemas Electrónicos con una investigación en la que conectó sistemas de camiones que leían la velocidad y posición. “Todo se mandaba a la web y visualizábamos la ruta que tomaba el camión, las paradas que hacía, la velocidad a la que iba. Las tecnologías que utilicé fueron IoT, lecturas de sistemas CAN para comunicarnos con el vehículo, sensores GPS y bases de datos”. En las aplicaciones para un sector como el de la agricultura o la transportación, el campo de trabajo puede ser inmenso, señala Gerardo, ya que el software embebido se ejecuta en máquinas como automóviles, aviones, teléfonos, juguetes, sistemas de seguridad, armas, entre muchos otros.

“Yo soy Ingeniero Mecatrónico y para mí, fue provechoso poder especializarme a través de la Maestría en Sistemas Electrónicos, ya que el desarrollo de sistemas operativos en tiempo real se está utilizando continuamente en la industria, y durante el posgrado tuvimos 3 materias sobre ello. Además, trabajar en proyectos grandes y con equipos multidisciplinarios me ha ayudado en lo que ahora hago. El sistema operativo de un tractor no lo hace una sola persona, trabajas con profesionales de distintos campos de especialidad, al igual que durante mis estudios, en donde tuve compañeros biomédicos, biotecnólogos, ingenieros en sistemas y electrónicos”, destaca Gerardo sobre su experiencia de aprendizaje.

Así sea para generar productos que todos los días interactúen con nosotros en las grandes ciudades, o que intervengan en el monitoreo y la productividad en el campo, el aprendizaje continuo como estilo de vida, es primordial en un entorno en donde pequeñas y grandes empresas buscan egresados con perfiles especializados, actualizados y adaptables a los cambios constantes.

 

 

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