Mejora las negociaciones con el hábito de “ganar-ganar”

04 | Ago

Al querer hacer un trato con una persona, lo ideal es que exista el acuerdo mutuo con beneficios para ambas partes o considerado también como el hábito de ganar-ganar. Stephen Covey transmite este tipo de pensamiento para tomar en cuenta que el éxito de una persona, no tiene que ser el fracaso de otra; de esta manera, mantendrás las relaciones positivas. Este es uno de los 6 paradigmas de interacción humana, de los cuales también forman parte los siguientes: ‘gano-pierdes’, ‘pierdo-ganas’, ‘pierdo-pierdes’, ‘gano’ y ‘ganar-ganar o no hay trato’.

Sin embargo, nos enfocaremos en ganar-ganar por tratar de encontrar la solución de un bien común y equidad entre personas. Para poder lograrlo, las características o rasgos que debemos expresar son de integridad y madurez para comprender las necesidades del otro, que puede ser representado con el equilibrio de objetivos y beneficios.

¿Qué podemos hacer para que el hábito de ganar-ganar se dé?

Al tener en claro nuestros objetivos debemos lograr un balance entre las otras personas siendo considerados al momento de entablar la negociación. La cooperación es un elemento básico que debe formar parte de nuestra personalidad y dejar atrás al sentimiento de querer competir. El generar opciones y alternativas será un factor adquisitivo al momento de realizar la cooperación para que se dé con armonía.

Para tener un mejor conocimiento y poder llevarlo a cabo, damos a conocer las siguientes dimensiones interdependientes de la vida de ganar-ganar:

· Carácter: Rasgos esenciales de integridad, madurez y mentalidad de abundancia.

· Relaciones: Construir y conservar relaciones con el mismo pensamiento de ganar-ganar.

· Acuerdos: Los elementos son de resultados deseados, directrices, recursos, rendición de cuentas y consecuencias que dan definición y dirección a lo que se quiere lograr.

· Sistemas: Debe brindar sustento en la organización en donde la recompensa de ganar sea equitativa.

· Procesos: Se recomienda el contemplar el problema, identificar las cuestiones, determinar los resultados aceptables e identificar nuevas opciones posibles para alcanzar los resultados.

Si nos sentimos bien con los objetivos y las decisiones que se han tomado para realizar los objetivos, entonces habrá un compromiso hacia el plan de acción, no solo para la otra persona sino para uno mismo. A todo esto, se generará un lazo de confianza y de respeto para que cuando se necesite ayuda, se pueda recurrir con esa persona.

Debemos pensar en que muchas veces dejamos olvidada y sin considerar la opción de beneficio mutuo, pero que podría ser la mejor elección para lograr un mayor éxito. Recuerda que para poder llegar a ese fin debe ser con la misma intención de ganar-ganar.

“A veces, cuando considero las tremendas consecuencias de las pequeñas cosas… me siento tentado a pensar… que no hay cosas pequeñas”. –Bruce Barton.

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