¿Qué clase de comprador eres?

11 | Nov

Es quincena, sales del trabajo y decides ir al centro comercial “para despejarte”, caminas un buen tiempo y de repente ya tienes 5 bolsas de compras en tus manos. No sabes cómo pasó, sólo sabes que estás feliz y con la mitad de la quincena gastada. Antes de que digas “no lo vuelvo a hacer”, es mejor conocer qué tipo de comprador eres.

Los compradores se pueden dividir en muchas maneras, pero lo que nos interesa ahora (y más porque ya viene El Buen Fin) es saber cómo funciona nuestro cerebro de consumidor.

Según el perfil psicológico, los compradores se dividen en compulsivos, racionales e impulsivos.

¿Compras y acumulas ropa u objetos que no necesitas por el placer de comprarlos? Mucha atención, puedes ser un comprador compulsivo, que se caracterizan por carecer de control respecto a sus gastos, compran cuando están tristes y adquieren productos que están por encima de su nivel de vida.

¿Qué hacer si eres un comprador compulsivo? Se recomienda crear una lista de los objetos necesarios antes de salir a comprar y establecer un presupuesto mensual para no excederse, podemos disfrutar nuestras compras si conocemos nuestros límites.

¿Te dejas llevar por tus impulsos sin pensar en las consecuencias de tus gastos? Puedes ser un comprador impulsivo.
A diferencia de los compulsivos, los compradores impulsivos pueden planificar y tener claro lo que necesitan, pero su comportamiento cambia radicalmente cuando van de compras, esto es generado por estímulos externos, como la publicidad, las ofertas o sugerencias de amistades.
¿Qué hacer en este caso? Se recomienda apegarse a la lista que hagan y no permanecer más de media hora en una tienda, así como tener una libreta para tener el registro de todos los gastos, aunque sean los más pequeños y así verás en qué se termina el dinero.

Por otra parte, los compradores racionales meditan o consideran las razones, consecuencias y beneficios antes de hacer cualquier transacción, totalmente opuestos a los consumidores compulsivos e impulsivos. Primero son las necesidades básicas, aplazando las que no son tan necesarias.

Ya que dimos una revisión de los diferentes consumidores que existen, lo más importante es que nos demos cuenta de cómo estamos gastando y analizar con calma los motivos que nos llevan a la compra, así tendremos un mejor control y nuestra economía nos lo agradecerá.

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